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Retratos en un decorado llamado Gran Via. Retratos posados, espontáneos, frontales, en potente color. Es un decorado del cual se habla pero no se muestra. Simplemente queda enunciado, es suficiente nombrarlo, es el comentario a la imagen, es el texto que define el proyecto, su significación está en los pies de foto los que relacionan, los que establecen el gesto. El proyecto es la Gran Vía, una calle de una ciudad, un escenario siempre cambiante, existe en cuanto que es habitada, y existe de la manera en que es vivida. Su fisonomía, su apariencia, depende de la representación que en ella se lleva a cabo. La protagonista es la Gran Vía, lo que está fuera de campo, lo que justifica la oportunidad de los retratos. Las personas fotografiadas no son transeúntes que pasean por la Gran Vía, sino personas que hacen la Gran Vía. Es en ese momento, ahí y ahora, en ese espacio -¿imaginario?- donde transcurre la representación. Retratos que muestran el lugar de la misma manera que Amsterdam en el S.XVII es explicada con los retratos de Rembrandt.

 

Para hablar de todo ello, para llevar a buen puerto la intención, es necesaria la atracción, la seducción de la imagen, la expresión visual, una presentación fotográfica documental atendiendo al poder de las imágenes. Es imprescindible la fuerza de la visión para que ese escueto pie de foto pueda dirigir el significado de la imagen. Es así como entiendo que este excelente ensayo ha sido propuesto.

 

Texto: Eduardo Momeñe

 

Retratos